Autora: Ana Muñoz
¿Cómo se contagia el resfriado?
El virus del resfriado se contagia de dos modos diferentes: a través del aire y mediante contacto directo. Cuando una persona resfriada exhala, tose o estornuda, el virus es lanzado al aire en minúsculas gotitas de saliva. La persona que inhala estas exhalaciones puede contraer la enfermedad.
La otra forma de transmisión, el contacto directo, significa que se puede contagiar al tocar la propia nariz u ojos. Es decir, la persona enferma puede tener el virus en sus manos (por haberse tocado la nariz, haber tosido sobre sus manos, etc.) y al tocar las manos de otras personas o ciertas superficies, como pomos de puertas, teléfonos, etc., deposita el virus en dichos lugares, donde puede vivir durante varias horas. Si otra persona toca esos lugares contaminados y luego se lleva las manos a la boca, la nariz o los ojos, el virus puede penetrar en su organismo y causarle la enfermedad.
¿Qué puedes hacer para romper esta cadena de transmisión?
Si tienes un resfriado tómate unos días de baja. Muchas personas insisten en ir al trabajo o escuela. Esto aumenta el riesgo de contagiar a los demás y aumenta el tiempo que tarda en curarse el resfriado. Si es posible, quédate en casa un día o dos.
Mantén tus manos alejadas de tus ojos, boca y nariz. Así, si tus manos están contaminadas por haber tocado algo que contenía el virus o por haber dado la mano a alguien resfriado, el virus no penetrará en tu organismo.
Lávate las manos con frecuencia. Si estás resfriado lava tus manos para no contagiar a otros, y si no lo estás, lávalas como prevención, sobre todo antes de comer y cada vez que llegues a casa después de haber estado en la calle o con otras personas. Los investigadores de la Purdue University hicieron que niños entre 3 y 5 años en una guardería se lavaran las manos con frecuencia. Luego los compararon con niños de otra guardería donde no se hizo que se lavaran las manos. Los niños que se lavaron las manos con frecuencia tuvieron menos resfriados que los otros niños.
Utiliza productos de limpieza desinfectantes. Los virus del resfriado pueden sobrevivir varias horas en mostradores, teléfonos y otras superficies duras. Pero los desinfectantes, como la lejía, pueden matarlos.
Usa pañuelos desechables y tíralos después de usarlos una vez. Si usas pañuelos de tela, cada vez que lo saques del bolsillo, contaminarás tus dedos al tocarlo.
Si estás resfriado, cubre tu boca con la mano o con un pañuelo de papel cuando tosas para reducir el número de partículas de virus que esparces en el aire. Lávate las manos después o tira el pañuelo.
Fortalecer el sistema inmunitario
Tener un sistema inmunitario fuerte ayuda a combatir mejor los virus que causan los resfriados y prevenir infecciones. Para lograrlo, es importante mantener hábitos saludables en la alimentación, la hidratación, el ejercicio y el descanso.
1. Alimentación equilibrada. Una dieta rica en nutrientes esenciales ayuda a fortalecer las defensas naturales del cuerpo:
- Vitamina C: potencia la producción de glóbulos blancos, fundamentales para combatir infecciones. Se encuentra en frutas como naranjas, mandarinas, kiwis y fresas, y en verdudas como pimientos rojos y brócoli.
- Zinc: favorece el buen funcionamiento del sistema inmunitario y lo puedes encontrar en carnes magras y mariscos, frutos secos (nueces, almendras) y legumbres (lentejas, garbanzos).
- Probióticos: contribuyen a mantener una microbiota intestinal sana, que es fundamental para la inmunidad. Las principales fuentes de probióticos son el yogur natural, el kéfir, y chucrut y el kimchi.
- Proteínas: son muy imporatantes para la producción de anticuerpos. Las mejores fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos o pollo. También puedes encontrarlas en legumbres y frutos secos.
2. Hidratación adecuada. Mantenernos bien hidratados ayuda a que las mucosas de la nariz y la garganta funcionen correctamente y puedan atrapar y eliminar los virus. Para ello, bebe abundante agua al día, toma infusiones naturales, como jengibre con miel o té verde, y evita el exceso de cafeína y alcohol, ya que pueden producir deshidratación.
3. Ejercicio regular. Hacer actividad física de forma moderada mejora la circulación sanguínea y ayuda a que las células del sistema inmunitario se desplacen más rápido en el cuerpo. Se recomienda al menos 30 minutos al día de ejercicio moderado, como caminar, yoga, natación, bicicleta. Evita el exceso de ejercicio intenso, ya que puede debilitar temporalmente las defensas.
4. Descanso y manejo del estrés. Mientras dormimos, el cuerpo repara sus tejidos y produce células para la defensa inmunitaria. Por tanto, intenta dormir entre 7 y 9 horas todos los días, mantén una rutina de sueño regular. También puede servirte de ayuda practicar técnicas de relajación como meditación, respiración profunda o actividades placenteras que reduzcan el estrés, ya que el estrés crónico debilita el sistema inmunitario.
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