Autora: Ana Muñoz
La malva es una planta perenne que pertenece a la familia Malvaceae. Se encuentra comúnmente en Europa, Asia y América del Norte y crece en lugares soleados y húmedos. La planta se caracteriza por sus hojas grandes y rugosas, y flores de color morado o rosado, que son las partes más reconocidas por su uso medicinal. Se ha utilizado durante siglos en la medicina popular por sus beneficios en la salud respiratoria, digestiva y de la piel.
Principales propiedades
La malva se utiliza para el alivio de afecciones respiratorias, digestivas y de la piel. Gracias a su alto contenido en mucílagos, flavonoides y polifenoles, la malva es efectiva para reducir la inflamación, calmar la irritación y favorecer la curación. Entre las propiedades terapéuticas de la malva se encuentran las siguientes:
- Antiinflamatoria: reduce la inflamación en diversas partes del cuerpo.
- Emoliente y calmante: es conocida por sus efectos suavizantes y calmantes para la piel y las mucosas.
- Expectorante y antitusígena: ayuda a aliviar los síntomas de la tos y a expulsar las mucosidades de las vías respiratorias.
- Digestiva: mejora la digestión y alivia molestias gastrointestinales.
- Antioxidante: protege las células del daño causado por los radicales libres.
Composición química y mecanismos de acción
La malva contiene una serie de compuestos bioactivos que son responsables de sus propiedades medicinales. Entre los más relevantes se encuentran los siguientes:
- Mucílagos: son los principales responsables de las propiedades emolientes y antiinflamatorias de la malva. Estos compuestos tienen una acción calmante y protectora sobre las mucosas y la piel.
- Flavonoides: la malva contiene flavonoides como la quercetina y kaempferol, que poseen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antivirales.
- Ácidos orgánicos: contiene ácido ascórbico (vitamina C) y ácidos fenólicos, los cuales tienen efectos antioxidantes y contribuyen al fortalecimiento del sistema inmunológico.
- Taninos: aunque en menor cantidad, los taninos presentes en la malva tienen propiedades astringentes que pueden ayudar a reducir la inflamación y a cicatrizar heridas.
- Polifenoles: estos compuestos también aportan propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Ayuda a combatir el envejecimiento celular y diversas enfermedades.
Mecanismo de acción: los mucílagos actúan formando una capa protectora sobre las mucosas del tracto respiratorio y digestivo, lo que alivia la irritación y reduce la inflamación. Los flavonoides y polifenoles son responsables de sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, mientras que los taninos ayudan en la cicatrización de tejidos dañados.
Usos terapéuticos
La malva tiene una amplia variedad de aplicaciones en fitoterapia. Algunos de los usos más destacados son los siguientes:
- Trastornos respiratorios: la malva es un excelente remedio natural para aliviar la tos, la bronquitis y otras afecciones respiratorias, gracias a su capacidad para calmar la irritación de las vías respiratorias y facilitar la expulsión de la mucosidad.
- Problemas digestivos: ayuda a aliviar el estreñimiento, la gastritis y la indigestión. Los mucílagos que contiene actúan como un protector para el tracto digestivo, reduciendo la inflamación y mejorando la digestión.
- Alivio de la irritación de la piel: el uso externo de malva en forma de infusión o pomada es eficaz para tratar irritaciones cutáneas, como eccemas, quemaduras leves y picaduras de insectos, gracias a sus propiedades calmantes y emolientes.
- Cuidado ocular: la infusión de malva también puede usarse como un colirio natural para aliviar ojos irritados o inflamados.
- Antiinflamatoria general: su acción antiinflamatoria la convierte en un remedio eficaz para aliviar dolores articulares o musculares cuando se aplica localmente.
Formas de preparación y dosificación
La malva se puede utilizar de diversas formas, dependiendo del uso terapéutico deseado:
- Infusión: la forma más común de consumir malva es a través de infusiones. Para preparar una infusión, se debe añadir una cucharadita de hojas secas o flores de malva a una taza de agua caliente. Se deja reposar durante 10-15 minutos y se puede consumir 2-3 veces al día. Esta preparación es especialmente útil para tratar afecciones respiratorias y digestivas.
- Decocción: para problemas más graves de las vías respiratorias o digestivas, se puede hacer una decocción con raíces de malva. Se hierve durante unos 10 minutos y luego se cuela.
- Cataplasma: para aplicaciones externas, como en casos de irritación cutánea o ocular, se puede preparar una cataplasma con hojas de malva trituradas. Se aplica sobre la zona afectada y se deja actuar durante unos 20 minutos.
- Jarabe: el jarabe de malva es una preparación dulce que se puede utilizar para aliviar la tos y las afecciones respiratorias. Suele prepararse con infusión de malva y miel.
- Extractos y cápsulas: para usar una forma más concentrada, los extractos de malva están disponibles en suplementos, tanto en cápsulas como en líquidos. Se recomienda seguir las dosis indicadas en el envase.
Plantas medicinales complementarias
La malva se puede combinar con otras plantas medicinales para potenciar sus efectos terapéuticos:
- Tomillo: el tomillo tiene propiedades antimicrobianas y expectorantes. Junto con la malva, puede ayudar a tratar afecciones respiratorias, como la tos y la bronquitis.
- Menta: la menta es conocida por sus efectos digestivos y calmantes. Combinada con malva, ayuda a aliviar problemas digestivos, como la indigestión y el dolor abdominal.
- Manzanilla: ambas tienen propiedades calmantes, por lo que esta combinación es ideal para tratar afecciones digestivas, inflamaciones y dolores musculares.
- Salvia: la salvia tiene efectos antimicrobianos y antiinflamatorios. Junto con la malva, ayuda a aliviar irritaciones respiratorias y digestivas.
Efectos secundarios y contraindicaciones
La malva es generalmente considerada segura cuando se usa en las dosis recomendadas, aunque hay algunas precauciones a tener en cuenta:
- Efectos secundarios: en raras ocasiones, la malva puede causar malestar estomacal, especialmente cuando se consume en grandes cantidades. También, debido a su alto contenido en mucílagos, algunas personas pueden experimentar una ligera sensación de pesadez.
- Embarazo o lactancia: no se recomienda el uso de malva durante el embarazo o la lactancia sin la supervisión de un profesional de la salud debido a la falta de estudios sobre su seguridad en estas etapas.
- Interacciones con medicamentos: la malva no suele presentar interacciones significativas con medicamentos, pero se debe tener precaución al combinarla con otros remedios que afecten el tracto gastrointestinal. Además, su uso prolongado podría disminuir la absorción de algunos medicamentos, como los anticoagulantes.
- Alergias: las personas con alergias a las plantas de la familia Malvaceae deben evitar el uso de malva.
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